jueves, 24 de marzo de 2016

Y en los alambres del tiempo... jirones de soledad...



No eran la pareja perfecta. No estaban hechos a la medida. Ninguno de los dos era la mitad del otro.
Se conocieron por casualidad. Sin buscarse, sin anhelarse.
Planetas opuestos, almas desiguales.
Ella tan frágil como el papel, él tan duro como una roca.
Ella tan tímida, él tan resuelto.
Ella enamorada de la luna, él no creía en el amor.
Ella tan té, él tan café.